CUBIERTAS
La cubierta de un libro, en cierto
sentido, es el refugio físico de su contenido.
La preservación del objeto- libro pasa en
gran medida por la solapa del mismo:
tiene una función centinela,
protectora.
También es lo único que
le preserva al sujeto-lector de la
transformación que puede alcanzar al
cerrar la contracubierta tras acabar la
obra. Las solapas son así un umbral que
el lector ha de traspasar para cruzar de
lo externo a lo interno, del mundo real al
mundo del texto.
Estas cubiertas de libros aparecen sin
nombre y sin páginas que cubrir. Más
que abrigar palabras de la intemperie,
aparecen ellos mismos desabrigados.
Son las quijadas de una lengua muerta.