Desde muy pequeño he sentido una enorme atracción por el paso del tiempo, la decadencia, el deterioro, por los espacios y objetos vividos pero ya olvidados. El rastro, la huella de lo humano en nuestro entorno y en nuestro interior, los fósiles de la vida cotidiana. Toda esa inquietud y curiosidad sigue ahora, con 26 años, y sigo buscando formas de acercarme a ella, entenderla, disfrutarla y canalizarla a través de mis cuadros. La obra que presento es el resultado de siete meses viviendo en Berlín y del aislamiento en una ciudad en tiempos de pandemia. Me gusta pensar en los cuadros que han salido de estos meses como consecuencias. Consecuencias de procesos; pictóricos e internos. Destilaciones. El fruto del andar, del silencio y de las lentitudes de estos meses, es lo que para mí son estos cuadros.
Desde muy pequeño he sentido una enorme atracción por el paso del tiempo, la decadencia, el deterioro, por los espacios y objetos vividos pero ya olvidados. El rastro, la huella de lo humano en nuestro entorno y en nuestro interior, los fósiles de la vida cotidiana. Toda esa inquietud y curiosidad sigue ahora, con 26 años, y sigo buscando formas de acercarme a ella, entenderla, disfrutarla y canalizarla a través de mis cuadros. La obra que presento es el resultado de siete meses viviendo en Berlín y del aislamiento en una ciudad en tiempos de pandemia. Me gusta pensar en los cuadros que han salido de estos meses como consecuencias. Consecuencias de procesos; pictóricos e internos. Destilaciones. El fruto del andar, del silencio y de las lentitudes de estos meses, es lo que para mí son estos cuadros.